CINE:Los Sintagmas de Omisión: Una lectura semiótica de “La Mano” de Wong Kar Wai, en “Eros” (2004)

Por Carlos Portales
Al igual que los otros dos mediometrajes que componen “Eros”, “La Mano” comienza con un sintagma acronológico seriado que muestra pinturas o dibujos de parejas recostadas juntas, o en diferentes posiciones sexuales. Posterior a esto, un sintagma descriptivo de dos tomas, muy cortas, muestra superficialmente la fachada de un hotel en un día lluvioso y el interior de éste. Se pasa a un segmento autónomo, construido sin cortes de montaje, con un primer plano del protagonista, que se encuentra dialogando con una mujer, aparentemente enferma. Ella está fuera de campo, por lo que escuchamos solamente su voz en off. Después de la pregunta de la mujer acerca de si él recordaba cuando se conocieron, y si recordaba su mano, se da comienzo a lo que podría entenderse como un racconto que constituye la totalidad del film, siendo el trozo narrativo de esta primera escena, diegéticamente, también uno de los últimos.
Un plano aparentemente como sintagma descriptivo del interior de un lugar, se revela como un sintagma narrativo cuando se vislumbra que detrás de una ventana se encuentra un hombre preguntando por “la señora Hua” (Gong Li). Una elipsis nos muestra a éste tocando el timbre fuera de una puerta del departamento de la persona a la que buscaba, siendo respondido por una mujer de edad, aparentemente una sirvienta. Todo esto en solamente tres planos de corta duración. Tras una nueva elipsis nos encontramos con el mismo hombre sentado en una mesa esperando, mientras se escuchan sonidos que indican que en una habitación aledaña se esta desarrollando una relación sexual. Una nueva elipsis, más bien indefinida, nos muestra la misma situación pero desde una toma de la espalda y cabeza del hombre, interrumpida brevemente por una silueta sombría que pasa frente a la cámara y sale del departamento, indicando implícitamente que ha pasado un cierto tiempo y la pareja ha terminado su encuentro sexual. Luego de un raccord, se nos sitúa en un pasillo vacío y un diálogo en off en donde la sirvienta anuncia la presencia de este hombre y la señora Hua Yibao le pide que lo haga pasar. Pese a que éste se para y sale de campo, la toma se mantiene en el lugar en que esperaba, ahora vacío, mientras escuchamos un diálogo en off entre él y la señora Hua, donde revela que es el aprendiz del sastre Jin y que su nombre es Xiao Zhang (Chang Chen). Hasta ahora la unidad dramática otorgada por la consecución buscada (encontrarse con la señora Hua) se había expresado por medio de un sintagma narrativo de secuencia por episodio, sin embargo, éste se quiebra para dar paso a un sintagma narrativo de escena cuando, después de la toma descrita, una aparente elipsis nos traslada a una toma en que Xiao es enfocado ocultando una erección, mientras continua el dialogo con la señora Hua fuera de campo. Esta continuidad del dialogo pone en duda si realmente ocurrió una elipsis o simplemente fue una nueva toma equiparando la temporalidad real con la diegética. Finalmente se revela la figura de Hua que en tono autoritario trata a un tímido Xiao. Con la misma actitud, Hua comienza a masturbar a Zhang involucrando varias tomas hasta que éste llega al orgasmo, todo esto en unidad espacial, temporal y dramática.

El aparente segundo encuentro entre Xiao y Hua, en que esta trata suavemente de mantenerlo distante, se presenta como un sintagma narrativo de escena, pero de dudosa coherencia en la temporalidad lineal de la diégesis, revelándolo más bien como un inserto diegético desplazado. Esta confusión aparecerá varias veces a lo largo del filme, debido a varios recursos que ponen en duda el orden temporal diegético, lo que es permitido, en parte, por las abundantes elipsis indefinidas.
La sastrería, donde el protagonista trabaja, se presenta generalmente con un sintagma narrativo de escena, donde más de una vez se repite el mismo acontecimiento, consistente en las conversaciones telefónicas de Hua con Jin, En las que ella pide que Xiao la visite. En contraposición, un sintagma narrativo alternado se utiliza, también, repetidamente para dar cuenta de que cuando Xiao llega a verla, ella no lo recibe y lo mantiene en la misma mesa esperando, mientras habla con su prometido por teléfono.
Esta recurrencia de desencuentros termina con la convergencia de ambos personajes en un sintagma narrativo de escena, donde se nos da a entender que ella es rechazada por su pretendiente en una conversación telefónica, mientras Xiao le arregla un vestido. El final de su relación con su pretendiente se nos representa en una discusión fuera de campo donde se acude nuevamente a un sintagma narrativo alternado, que incluye una vez más a Xiao esperando en el mismo lugar de siempre, y al pretendiente saliendo enojado del departamento, toma que es seguida de una toma de ella en su habitación mirándose al espejo, sin embargo el efecto de cámara lenta y la música extradiegética, que se introducen bruscamente en esta toma, genera una cierta ruptura en el ambiente sostenido hasta ahora, otorgando cierta autonomía a este segmento, casi como un inserto, aunque realmente no lo sea. Este segmento, sumado al anterior inserto diegéticamente desplazado cuando se anuncia que ella esta enferma, indican un salto cualitativo en la trama, que rompe con la dinámica que la repetición de sintagmas y contenidos mencionados habían regularizado -de manera excesivamente resumida gracias al juego con la temporalidad diegética permitida por estos mismos recursos. Desde ahora, nos encontramos con la decadencia de Hua, que dejando de ser la prometida de un acomodado señor, y vuelve al ejercicio de la prostitución, en medio de la enfermedad y las deudas, que la llevarán a la escena semifinal -coincidente diegéticamente con la primera escena, pero diferente formalmente- donde Hua muere.

En general, la incoherencia entre lo mostrado por los sintagmas escena de la sastrería y los sintagmas alternados donde ella se rehúsa a ver a Xiao, ponen en duda que los segmentos de la película se estén mostrando en una linealidad diegética, y llevan a pensar que hay muchos acontecimientos omitidos. Si a esto se suman las abundantes elipsis altamente inciertas, los segmentos de insertos diegético desplazados, y la repetición de usos sintagmáticos exponiendo el mismo contenido diegético, se afirma esta idea. El libre juego con la temporalidad que desarrolla Wong Kar Wai en este film, que en el principio parece resumir una relación regularizada por largo tiempo, deviene en extrañamiento por las omisiones que parecen esquivar permanentemente la existencia de sucesos que otorgan un dramatismo a la relación entre Xiao y Hua, y la idea de un posible romance conflictivo (que se sabe no consumado), que si bien se insinúa padecido por los personajes por separado, no se da cuenta explícita de éste, quedando como posibilidad latente entre el contenido de los sintagmas. Es quizás por esto mismo, y en pos del logro de esta omisión, que no abundan los planos secuencia (que si se encuentran pero no dominan), ni los sintagmas de secuencias ordinarias que son capaces de emitir mayor información… de ser más sinceros, como diría Bazin.
trailer:
http://www.corteirracional.org/2010/05/31/cineeros-the-hand-wong-kar-wai-2004/












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