
Por Nicolás Opazo
Kynodontas de Yorgos Lanthimos es la ausencia, es el fuera de campo. Desde su argumento hasta su tratamiento, todo aquí pareciera estar escondido, o fuera del conocimiento común y ordinario.
Con un lenguaje intransigente, duro y pragmático, el director nos plantea la idea de una educación familiar estricta, tanto así que los hijos, que no tienen nombre, nunca han salido de su casa y deambulan como espectros especulares y fantasmales por su casa, un hogar construido por un padre ausente y presente a la vez.
Lanthimos presenta a sus personajes fragmentados, como si les faltara algo, la mayoría de las veces la cabeza, otras los brazos o las piernas. Generalmente, quién habla no está siendo enfocado enfática o directamente, más bien platican desde lo desconocido, fuera de plano dan sus impresiones y , por su parte, el padre o la grabadora de turno, da las instrucciones del día. Instrucciones que son tomadas por los hijos que ya tiene unos 30 años, como verdades absolutas, pues ellos están privados de la polución social, que al parecer para su padre ha llegado a niveles tan altos que ha tomado la decisión de recluirlos dentro de su propia familia.
Lo extra diegético, ya sea el sonido ambiente o el mismo personaje que está cometiendo una acción desde lo ausente, cobra protagonismo en la función narrativo-argumental, pues todo lo que sucede fuera del ámbito de los personajes y que se nos presenta como algo totalmente común, pareciera ser algo totalmente nuevo y desconocido para ellos. Con esto me refiero a que lo anómalo y lo extraño solo tiene cabida en el espectador, pues los hijos son conejillos de indias.

Se nos presenta así una historia a la cual le falta todo, pues los personajes están privados del mundo exterior. Si bien el espectador debería ser capaz de tomar parte por la narración omnisciente o en su defecto por el desconcertante presente de los hijos, es muy difícil lograr comprender que está sucediendo.
El manejo de “lo ausente” de Lanthimos en esta película, me recuerda a Luz Silenciosa (Stellet Licht) de Carlos Reygadas y que si bien es la historia de los menonitas en Chiguagua, México, era el campo el que cobraba una preponderancia casi protagonista dejando muchas veces fuera a sus personajes, aquí, en el filme griego es la casa. Fragmentada y laberíntica, cumple exactamente el mismo propósito que tiene el padre para con sus hijos: privarlos de un roce social que podría “desviarlos” a una vida poco adecuada. Si bien la vastedad del paisaje en la película mexicana nos hablaba de personajes en un conflicto interno intenso, la pulcritud y limpieza del hogar en el filme helénico da cabida a la desorientación y al análisis de los protagonistas con un conflicto interno y externo que no son capaces de ser unidos inmediatamente y con facilidad por el espectador.

Podemos decir entonces que Lanthimos es consecuente con toda su propuesta de ausencia. De partida es el propio argumento o guión que se presenta como algo sórdidamente desconocido, podríamos pensar que el padre de esta familia es el que escribió el guión.
Lo discontinuo también toma protagonismo desde el inicio. No sabemos que año es y si no fuera por el idioma, nunca sabríamos que esto ocurre en Grecia, pues los únicos momentos en que vemos el exterior de la casa, es en la empresa del padre, cuando el mismo recurre a una “guardería” de perros y en el estrepitoso final. Es interesante también analizar el tema de la desestructuración del lenguaje y sus significados, más aun en Grecia, una de las cunas del idioma. Significantes planetarios y universales, se presentan erróneos, aberraciones en la educación.
Casi no hay raccord de movimiento, el director sitúa la cámara de forma cruel e intransigente. Son los personajes los que deben acercarse al foco o los que deben entrar a plano y si no lo hacen Lanthimos tampoco colabora.
En la escena inicial vemos una grabadora que dice:
“…las nuevas palabras del día son: mar, autopista, excursión y escopeta.
Mar: es la silla de piel con brazos de madera como la que está en la sala de estar.
Ejemplo: No te quedes de pie, siéntate en el mar para que conversemos…”

Tres hermanos (que en ese momento podrían ser tres personas desconocidas) están en un baño blanco, puro, desinfectado; todo está muy ordenado y los utensilios de aseo no llevan distintivos. Escuchan atentos e inertes como gárgolas introspectivas, el director los filma como si fueran niños que al momento proponen juegos totalmente anacrónicos a su edad. De inmediato la voz de la grabadora queda fuera de campo como un sonido extra-diegético para presentarse así como una autoridad de la cual no se sabe mucho, ni si quiera sus hijos y si bien es la voz de una mujer la que da la clase del día (que podría ser la madre, cómplice del padre) todo esto esta planeado meticulosamente por el progenitor de los “niños”. Y si bien se entregan conceptos equivocados, intuimos que los hijos tienen conocimiento de ciertas cosas: lo que es una sala de estar, lo que es la piel o el significado del verbo sentarse.

Esta escena inicial desconcertante a más no poder plantea en imágenes, en palabras y finalmente en lenguaje cinematográfico una teoría macabra y perversa donde los discontinuo y lo ausente cobran una preponderancia fatal. La privación y la depravación, el miedo y la angustia llega a límites poco imaginables que dan cabida a incesto y relaciones humano-sexuales disfuncionales. Las cuotas de humor negro que agrega el director solo aportan al drama y al desconcierto de un espectador que sabe que los significados y significantes están completamente erróneos muchas veces, pero si fuéramos un muro en blanco sobre el cual se debe escribir, caeríamos en igual desdicha que los hijos de esta familia totalmente “pura y cristalina”.

trailer






















Excelente, muy buen análisis crítico Nicolás. Esta película ganó en Cannes 2009 la sección “Una cierta mirada”, y eso mismo creo que hacemos al leer tu articulo, nos motiva a mirar nuevas propuestas.
02 Jul 10 at 5:41 pm #Muy bie escrito, Nicolás. No he visto la pelicula, pero después de leer tu análisis muero por verla, me pareció muy interesante.
03 Jul 10 at 12:44 pm #Buen comentario. Esta clase de comentarios son los que ratifican que la crítica de cine es una categoría dentro de la literatura, equivalente al ensayo. Se podrá estar de acuerdo o no con las apreciaciones y observaciones (que no están exentas de un contenido subjetivo, por cierto), pero es un placer leerla. Felicitaciones.
13 Jul 10 at 12:32 pm #