
Por Aldo Torres Baeza
Una imagen dice mucho, pero jamás podrá decirlo todo. Es un testimonio visual, una insinuación, la “simple” prueba visible de un lugar en el tiempo. Vemos en la pantalla, por ejemplo, un árbol, una mesa o una silla; imágenes de ese frio y estoico mundo de los objetos que nos rodean. Pero a veces ese árbol, esa mesa y esa silla pertenecen a un rincón inconsciente del creador (o director), un rincón que es ajeno al mundo de las palabras y de los objetos, una región muchas veces inexplorada del ser humano y que, a través de esos objetos, intenta codificar el director de cine.
-¡¿te fijaste en ese árbol, esa silla o esa mesa?! Pregunta quien, de cierta forma, ha captado un susurro de otra índole en aquellos meros objetos.
Desde luego, no siempre hay respuestas. Por lo general se observan aquellas imágenes como algo de poca importancia, algo secundario, algo sin mucho sentido, solo estética, un simple relleno del espacio; y, de esta forma, muchas veces ese “árbol”, esa “mesa” y esa “silla” pasan ante la fría mirada de los espectadores como simples objetos sin más sentido que seguir respondiendo a la exacta forma que representan. ¡Es precisamente ahí cuando encontramos cierta conexión personal con el director que, al otro lado de la pantalla, ha utilizado esos objetos para “expresar algo”! Es entonces (quizás) cuando el cine se ha convertido en una manifestación artística. Porque aquel mensaje transformado en “silla”, en “árbol”, o en “mesa”, ha pasado inadvertido por la masa indiferente y, extrañamente, se ha incrustado en alguno de esos sectores finísimos y de sensibilidad anormal de quien ha logrado interpretar aquel mensaje críptico.
Es cierto, el árbol sigue siendo árbol, una simple imagen, pero, a la vez, es el retrato de una angustia, de una catástrofe espiritual, de una secreta esperanza, de un lejano sueño. De modo que esa vela, esa silla y esos zuecos, no representan una vela, ni una silla, ni unos zuecos, sino que Van Gogh; son el alma de Vincent Van Gogh transformada en esos objetos. Al igual como el pintor (el pintor de verdad) intenta comunicar “algo” a través de los símbolos de su pintura, el director de cine deberá (creo) intentar transmitir, expresar algo por medio de las infinitas imágenes y sonidos que tiene a su disposición.
Ahora bien, ¿Cual es la medida para decir que algo realmente expresa un mensaje? ¿Cuál es, entonces, la dimensión en la que una imagen se convierte en arte? Superman es un héroe americano que salva a los seres humanos; desde luego, es cine, nos guste o no, es cine; está, además, el intento de comunicar algo: la criptonita podría, al igual que los zuecos de Van Gogh, ser un símbolo profundísimo que el director intenta graficar por medio de esa extraña piedra verde… Pero, ¿eso es arte? Estoy seguro que la mayor parte de personas dirá que esa película no es precisamente una manifestación artística. Entonces podríamos, quizás, medir el sentido artístico de una película de acuerdo al impacto y conmoción que genera en los espectadores. Si es así, Superman sería arte de acuerdo al impacto que generó en millones de personas el observar como volaba este tipo vestido de azul. ¿Pero basta con el solo impacto? No lo sé: a veces el impacto es una absurda suma de mal entendidos, un manoseo elevado a la cuarta potencia. Tal vez un cine que genera mucho impacto no es precisamente artístico, pues se mueve dentro del mundo de lo trivial y demasiado visto. Entonces, quizás, la respuesta estaría invirtiendo el sentido del impacto; el axioma seria: si gusta a muchos, ese cine ya no arte. No es completamente descartable, como lo prueba Jodorowski; tampoco es suficiente, como lo prueba tanto imbécil con ansias de parecer “un artista profundo”. Está, por otro lado, la opción de ponderar el sentido artístico de acuerdo a la trama de la película; no es una mala opción, aunque no creo que sea suficiente; ¿sería arte una trama larga y ordenada? ¿O quizás una desequilibrada y poco lineal? No lo sé. De acuerdo a los personajes, un personaje no convencional caería dentro del rango; si es así, Forrest Gump sería una especie de Miguel Ángel… de acuerdo a la estética, a los diálogos… para responder a estas preguntas haría falta un censo detallado con todas las características del cine, ponderando algunas películas y descartando otras.
A modo personal, creo que el cine se convierte en arte en la medida en que intenta expresar algo y, más aun, que esa expresión busque responder a ciertas preguntas a través de las imágenes y los sonidos que dispone: ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Cómo? algunas de estas preguntas son ya lugares comunes, vienen repitiéndose desde los griegos, pero no por eso pierden vigencia. Si el cine, a través de “arboles”, “mesas” y “sillas”, intenta responder a esta clase de preguntas, podría ser catalogable como arte.
De todas formas, creo que es totalmente individual la relación con el arte en general y el cine en particular. Para muchos parecerá una desproporción el asesinato a hachazos de Raskolnikov o la sangre del Topo, para otros, sin embargo, es arte. Para algunos puede parecer “lenta y aburrida” una lluvia de Tarkovski, para otros (me incluyo) es toda una necesidad de expresión, un peligroso y titubeante puente de conexión poética.





















Necesariamente se debe considerar algunas variantes temporales. El momento y el “Yo” implícan factores de percibir lo sublime o encontar sobredeterminación en lo cotidiano. Comparto la observación de encontrar expresión y hasta lenguajes en la normalidad, es parte de encontar acercamientos a verdades o de sintetizar largas ideas en 1 segundo. Me recuerda el comentario a la portada de un libro.En la cual un judío errante se radicaba en el Peru (La vida a plazos de Don Jacobo Lerner) y se describian todos los males y peripecias que debía sufrir el protagonista. El libro de casi 300 páginas estaba resumido sólo en su portada.Cuando el lector finaliza su lectura y observa dicha portada, sale un hombre en una pieza solitaria, con una maleta y el piso es un sin fin de recuadors blancos y negros que se asemejan a un tablero de ajedrez. Todo resumido en una simple imágen que en un principio no logra llamar la atención.
19 May 10 at 10:49 pm #La capacidad de acontecer de la obra (película) es lo que a mi modo de ver, hace que esta sea una obra de arte, una cumbia tal vez tenga una llegada masiva a la plebe, los Backstreet Boys vendieron millones y ya no son mas que un mal recuerdo para nostálgicos neo kitsch, su momento no dejo de ser solo ese momento ínfimo, la Novena Sinfonía fue compuesta hace mas de un siglo (se estreno en 1824) y sin embargo todavía acontece y estremece (como no mencionar La Naranja Mecánica), Superman fue un gran estreno, vedio miles de ticket pero su capacidad de acontecer, de decir algo mas allá que solo los efectos especiales, y el merchandising, se quedo solo en eso. El Topo en cambio nunca fue estrenada y durante mucho tiempo solo se conseguía de mano en mano, de copia en copia, pirateándola eternamente en “ve ache ese”, no dejaba de ser solo un rumor, y hasta hace muy poco era muy difícil de bajar en internet (aun sigue siendo difícil, pero no imposible como antes), las copias que habían no eran mas que copias piratas, de una original versión pirata, debido a un problema legal de Jodorowsky con su productor, y sin embargo esta película, todavía acontece, el hit de moda no es mas que solo eso un hit de moda, o alguien se acuerda de “El general” o de alguna película de Van Dame, el marketing puede endiosar facturas hollywudense, pero las cosas terminan por caer por su propio peso, las obras de arte, el buen cine (arte puro), acontecen en la realidad, en la historia, no es lo mismo Salo de Pasolini con Jurassic Park, no es lo mismo El Grito de Munch con algún retrato mediocre de O’higgins, la obra es por que acontece y acontece por que es por si sola, Cortazar en el prologo de El Libro de Manuel, decía que su novela se defendía como gato de espalda, para ser lo que es, y una película para ser arte tiene que ser tan testaruda como el gato de Cortazar para ser lo que es (una obra de arte, tan solida como El David), que trasciende y acontece en la historia.
25 Jun 10 at 1:53 pm #