
Por Luis Felipe Horta
Los noventa fueron una época asquerosamente bastarda.
Se mató Kurt Cobain y se hizo taquillero, la radio en una conjunción mágica no dudaba en repetir los éxitos de Jovanotti, Psycho e Inner Circle, la Democracia Cristiana se acomodaba en el sillón un buen rato, Iron Maiden ni se enteraba que en Chile aún creían en el satanismo y el Cine Arte Normandie se peleaba con la censura por mostrar películas de Bigas Lunas y Almodóvar que ya venían de vuelta.
Susana Díaz quizá comparta esto mismo, y por eso se atrevió a desmitificar una década tan tristemente naranja y realizó el documental “Supersordo: Historia y geografía de un ruido” sobre una banda alucinante, enferma, híbrida y tan desconocida por la televisión como reconocida en los circuitos under de aquellos años.
“Supersordo” descubrió que el hardcore se podía mezclar con el punk y el Trash, y con solo dos discos que hasta la fecha son parte de lo mejor que se produjo en la época, se colocan en la banda sonora de una generación, quizá no la misma que cantaba “Somos tontos, no pesados”, pero si la que iba a tocatas de EntreKlles, otros ilustres del underground punkie.
“Supersordo: Historia y geografía de un ruido” es la ópera prima de Susana Díaz, y es un documental tan honesto como poco pretencioso. Sin la arrogancia de querer ser un fresco generacional, es el “Lado B” de “Malditos”, película que retrata a otra banda emblema de aquellos años como los Fiskales Ad-Hok, pero esta vez sacando de escena ser “La voz de una generación”.
En esta película no hay banderas ni representatividad, sino mas bien hay actitud, VHS, desprecio por el mercado y principalmente ganas de ir mas allá en un periodo que las corrientes subterráneas estaban completamente dementes, donde Sonic Youth sacaba sus discos mas raros y Fugazi aparecía desde quien sabe donde con unos discos tremendamente ruidosos.
“Supersordo” -la banda- es en esta película la voz de nadie, sino mas bien un grupo de tipos que se juntaba a escuchar cassetes cuando no había MP3, a hablar de música cuando no había Internet y a tocar rockandroll cuando no era rentable.

La película, en sus sesenta minutos de duración, relata la entrega de una banda subterránea, absolutamente de culto y cultivable, mítica sin que se tenga que desmitificar. Herederos de un sonido que no tenía símiles en Chile, no dudaban en mezclar géneros irreconciliables, dejando al público atónito que no sabía si cabecear o quedarse quietos. “Supersordo” alteró la raquítica escena de comienzos de los noventa, y fue cabeza de la decepción de ese destape que todos esperaban y que nunca llegó. No se multiplicaron las bandas, no se abrieron salas para hacer recitales, no se filmaron ni mas ni mejores películas, no llegaron mas grupos, ni discos, ni revistas, ni nada. En medio del temor y recelo milico, en medio de un país asustadizo y siempre vigilado, en unos noventa en que el consumo se multiplicó y propagó como lepra, empezaron a aparecer grupos como “Supersordo”, y públicos de treinta, cuarenta y después cien tipos, que se aprendían canciones que grababan arriba de las de Silvio Rodríguez.
Hoy ese público quedó medio huérfano. Si bien siguen varios donde mismo estaban hace veinte años, otros ya no. Esos adolescentes no sienten nostalgia de vestirse con camisas cuadrillé con polerita abajo, sino mas bien se detienen en reflexionar que joven es no el que cumple años, sino el que se mantiene inquieto, aquel que la desidia no lo vence, aquel que el Facebook no se lo engulle. Aquel que no quiere aparentar verse joven como Madonna.
“Supersordo: Historia y geografía de un ruido” termina siendo un documental profético. El arte cuando ensucia puede transformarse en algo útil, donde la instantaneidad no vale nada, lo que es bastante alentador como para, por ejemplo, hacer una banda noise-punk-metalera. O una película alrededor del tema.
Web Oficial: http://www.corteirracional.org/supersordo/fi





















Estreno en cineteca nacional:
viernes y sábados de mayo a las 19:00hrs
Centro Cultural Palacio
06 May 10 at 3:43 pm #La Moneda
[...] Reseña publicada en Corteirracional. [...]
11 Ene 11 at 9:24 am #[...] “Los 90 fueron una época asquerosamente bastarda”, por Luis Horta. [...]
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09 Jun 11 at 4:48 am #