
Por Luis Horta
Hace rato que “La Nana” fue estrenada, hiper comentada y elogiada por la crítica especializada, y la no tanto. Verla en el pasado Festival de Cine de Valdivia significó releerla con cierta distancia del boom (pre-nominación a los Oscar incluído), y relativizar ciertas superficialidades que aparecieron de la mano de críticos y entusiastas de un cine entretenido pero con algo de contenido a la chilena.
“La Nana” quizá no fue leída en su mas amplio sentido. Nunca me tragué esa historia de una trabajadora inserta en el mundo de los poderosos. Siempre dudé, hasta que entendí que la película es una gran metáfora de Chile.
Vamos por partes: La historia gira en torno a una trabajadora del hogar que ha vivido gran parte de su vida sirviéndole a una familia de clase alta de Santiago. La crítica se dividió en dos: los que encontraban una reivindicación del rol de la empleada doméstica, o dicho al revés, la revalorización del trabajo y la familia, versus otros que encontraban un discurso superficial sobre la empleada, y por ende, complaciente con los patrones.
La película no es ni uno ni otro. Sino todo lo contrario, como dice el chiste.
“La nana” complejiza el relato sencillo de una empleada puertas adentro que hace de una familia externa, su propia familia. Esa disfuncionalidad en realidad es un artilugio formal, ya que en concreto la nana es parte de la familia, es integral a ella, no una “externa”.
Entendiendo entonces que un miembro de la familia se siente un externo pero adentro de ella (come, duerme y se relaciona con su familia de manera enrarecida y alterada), hace que encontremos en ella un simbolismo tremendo respecto al significado de ser diferente en su propio mundo.
El hecho se reafirma cuando este ser, extranjero en su propio país, comienza a rechazar a sus pares: la nana hace todo lo posible para que despidan a las otras nanas que llegan a la casa a “colaborar”. Esta acción completamente adolescente se justifica en el rechazo y en la duda, principalmente por que el personaje se rechaza a si mismo, no comprende lo que es, pero aún así, se siente segura en ese mundo. En otras palabras, se acepta a oscuras pero se niega en público.
Sin embargo las personas cambian, y los personajes, ¿por que no?. La nana de la casa cambia cuando llega un personaje, para ella, que le cambia su concepto de mundo. La “enamora”, la “seduce”, le muestra que ella debe aceptarse tal cual es, la “libera”.
Esta especie de Bachelet doméstica, desarticula el cotidiano de la empleada domestica sometida, le otorga vida, la hace descubrir que hay otras nanas iguales a ella, que hay un mundo afuera de esa familia ejemplar que la ha cobijado por casi toda su vida. La toma de una mano y la lleva a su propio mundo, donde, literalmente, es desvirgada.
¿Quién retorna al seno familiar? un personaje nuevo, alegre, que se acepta, y que es a su vez aceptada por su núcleo, y la relación de amor se vuelve mucho mas sencilla, aceptándose a si misma. En pocas palabras, la nana “ha salido del clóset”, y se aventura a su nuevo mundo, evasivo quizá (el plano final muestra a la nana trotando por la calle), pero tremendamente gráfico sobre lo que significa huir del núcleo familiar pero volver diferenciado.
La película podría ser una metáfora de muchas cosas, como la vuelta a la democracia y el rol concertador de una presidenta mujer, en este caso representado por el personaje de Mariana Loyola, o bien una introspección personal sobre el significado de la familia y la tolerancia a la diferencia. Sin embargo cualquier elucubración puede quedar corta principalmente por el nivel de lecturas que pueden emanar de una película en apariencia sencilla, una “buena historia” como le gusta a su director definir las películas que pretende realizar, y que de soslayo le permite atacar al cine “contemplativo o de autor”.
La escuela de Sebastián Silva, su director, es netamente norteamericana: series de televisión y películas de cable configuran un imaginario que no se traiciona, sino que profundiza en el mundo de la alta burguesía, mundo que por cierto es el mismo del que proviene el director, y que por lo mismo logra crear una empatía con el público, unificado por el concepto familia, añoranza a la que apela la película. La “seguridad familiar” es un tema que siempre va a aparecer a lo largo de todo el film.
“La Nana” es una película que tras su aparente sencillez devela un mundo complejo sobre las relaciones contemporáneas, remueve el viejo tema del amor que aparecía en el cine local y lo transmuta a un amor fraternal, y a la vez agresivo en el descubrirse a si mismo, pero también indaga en la sociedad, trabaja la metáfora de una familia que representa al país, y diversos actores reprimidos, con una doble vida, aburguesados, que miran hacia fuera permanentemente. Y no se traiciona en ello, ya que la película no está interesada en profundizar, sino que, tal como la nana, quizá solo busca salir corriendo de su seno familiar para encontrarse a si misma.












Si, muy buenas reflexiones. Creo que “La Nana” es una muy buena película, un acierto al igual que “Mirageman”. Siento que son aciertos dentro de la escasa o casi nula creación sensata que hay en Chile, que más bien por causas que me parecen incluso azarosas nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos como sociedad y llegan incluso a empalizar con otras culturas. Y es que LAS CONTRADICCIONES extraordinarias de nuestra sociedad afloran de manera elocuente sin siquiera los realizadores proponérselo como motivo principal. La ambición de hacer una película complaciente les ha conducido a mirarse a si mismos a indagar en nuestro entorno. Lo mejor de todo es que esta identificación y situaciones cercanas, TRAGICÓMICAS paraalgunos, son tristes verdades para muchos. Podríamos hacer millones de tragicomedias de la realidad chilena, basta pensar en las próximas elecciones o en el anciano cantante porteño que encontraron ayer muerto hace ya días y devorado por sus mascotas. Es que este país da para millones de películas absurdas, desnaturalizadas, contradictorias y las mejores tragicomedias que el mundo pueda conocer. La pregunta es que en qué están pensando los burgueses y papanatas del cine shileno. También podría ser ¿en qué está la nueva generación de cineastas que se considera no burgueses o aburguesados?
28 Oct 09 at 12:09 am #