
Por Sebastián Rioseco
La soledad, el miedo, la desesperación, la angustia, la búsqueda de la propia identidad, la aniquilación del individuo por los convencionalismos, el amor no correspondido, la felicidad soñada y el deseo tortuoso. Todas estas son temáticas que se le suelen adjudicar a Fassbinder y que se pueden apreciar en la presente película. Pero parece existir en “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” una problemática que trasciende a todas las anteriores y que funciona como eje: la repetición. ¿Es posible el cambio, o la rectificación subjetiva desde Lacan? Tal como Wenders lo hace en varias de sus películas, aunque de una forma diferente y con otros matices, Fassbinder profundiza sobre este tema y parece sacar algunas conclusiones.
La historia transcurre íntegramente en la habitación de Petra. La cámara, salvo en un par de ocasiones significativamente seleccionadas, nunca sale de este espacio. En cambio, se mueve con largos planos y en un pausado ritmo por los diferentes espacios de la habitación de la protagonista. Durante las conversaciones la cámara a veces deja a los personajes para hacer un recorrido por el lugar, adquiere vida autónoma, filma desde los recovecos dándonos una imagen sugestiva y obstaculizada por varios elementos. Desde esta perspectiva, la pieza funciona como metáfora del mundo interior de Petra, encerrada en cuatro paredes, imposibilitada de moverse o salir de ahí, condenada a repetir una conducta estereotipada inscrita en ella. Es significativo en este sentido el vestido que ocupa Petra en la segunda cita con Karin, pues tiene una especie de correa a la altura de los tobillos que le impide moverse con soltura, tal vez anunciando el enamoramiento-intento de posesión-simbiosis-desilusión que parece caracterizar las relaciones amorosas de la protagonista. Los numerosos maniquíes y muñecos también pueden interpretarse desde esta línea, como figuras desvitalizadas, carentes de libertad y movimiento.
Con respecto a la cámara, ésta sólo sale de la habitación para mostrar la perspectiva de Marlene, quien mira desde una ventana lo que acontece en el interior con la protagonista. Desde esta posición, las cortinas parecen representar los barrotes de una celda, y Marlene parece ser quien con mayor claridad observa el encierro de Petra. Tal vez por ese mismo motivo, cuando hacia el final del filme Petra le pide disculpas por su comportamiento y le ofrece una relación distinta, Marlene se sorprende y se va. Cuando Petra inicia su relación con Karin le dice “cuénteme algo de usted”, y cuando se abre a Marlene le dice: “háblame de tu vida”. Marlene parece notar esto, así como también parecer ver el inicio de una relación patológica marcada por el dolor y el intento de Petra de someter al ser amado. Parece ser que por esta razón el mudo personaje se sorprende y de inmediato arregla su maleta y se larga. Porque a pesar de que Petra da cuenta de un insight significativo (“hay que aprender a amar sin exigir. En realidad no la amaba, sólo quería poseerla. Todo eso ha terminado. He aprendido mamá, y me ha dolido tanto”, dice la protagonista), el darse cuenta de un modo de operar en el mundo no implica que haya un cambio respecto a esa manera de relacionarse-con. Es por esto que la terapia lacaniana no apela al insight del paciente, sino que busca una apertura del inconsciente, es decir, el cambio no pasa por un darse cuenta consciente, sino por un remezón inconsciente de los significantes primordiales que sustentan el mundo del individuo. “estamos capturados por un número de significantes sumamente limitados” dice Jacques-Alain Miller. Aunque nos demos la ilusión de lo nuevo, “la vida es fundamentalmente una repetición” (Miller, 1986, p. 73).
Marlene al parecer nota que Petra en realidad no ha cambiado, así como tampoco ella lo ha hecho desde su posición de sometida, por lo que presiente que el hipotético inicio de una relación íntima con su jefa no acabará en algo distinto a lo que han sido las anteriores relaciones de Petra.
Entonces, ¿por qué son amargas las lágrimas de Petra? Porque logra entender que su manera de amar le causa siempre dolor, pues este sufrimiento no es ocasionado en realidad tanto por Frank y Karin como por ella misma, al vincularse de la manera que lo hace. Pero además son amargas porque son lágrimas derramadas en vano, pues el entenderse no conllevará un cambio.
Queda dando vueltas, en definitiva, la pregunta que hace Sidonie al principio de la película: “cuando el final se ve desde el principio, ¿qué valor tiene la experiencia?”





















Bien escrito y felicitaciones
24 Jul 09 at 2:28 pm #Thanks for posting. Good to see that not everyone is using RSS feeds to build their blogs ;)
31 May 11 at 7:06 pm #