
por Ximena Ortega
Durante el verano, un mes antes de la gira que traería a Bob Dylan a Chile, me encontré leyendo una revista de cine, mientras intentaba matar el tiempo en una tediosa escala de aeropuerto. Tal revista hacía referencia al pretencioso proyecto del director Estadounidense Todd Haynes, en la cuál se intentaba retratar la vida de este legendario cantante a través de seis actores que lo interpretaban; incluyendo además a un niño y una mujer.
Le comenté a mi compañera de viaje lo curioso de esta propuesta, la que me costaba un tanto imaginar. Frente a esto, ella ni se inmutó y solo asintió con la cabeza, bajándola de inmediato hacia el libro que llevaba por título: “Técnicas para mejorar la productividad en la empresa”.
De seguro no sabe quien es Bob Dylan, pensé; un tanto resignada por su indiferente respuesta.
Vuelvo a la revista y leo que el director está un poco obsesionado con la vida de músicos. Ya antes había hecho un corto de los “Carpenters” y luego en 1998 cobra cierta notoriedad con Velvet Goldmine, inspirada en la vida de Iggy Pop y David Bowie. Ahora el turno era de Dylan.
I am Not There retrata retazos de su vida a través de seis historias paralelas que se entrecruzan, sin respetar la lógica temporal, sino mas bien viajando a través de épocas y paradigmas de este autor. Es posible distinguir al Dylan poeta y revolucionario; al ícono de la fama; al desbordado en su neurosis y por momentos autoexiliado, excluido.
En esta película los límites entre la ficción y la inspiración en la “vida real” se alternan. Es más, quedan difusos al presentarnos una historia tipo documental, con entrevistas y testimonios que hablan de esta figura de Folk que los ha abandonado. Porque Dylan se ha ido. Esa es la sensación que me queda de toda la película; la de una pérdida, de un duelo.
Dylan ya no está más, no estuvo dispuesto a ser el referente que aquella generación clamaba. Estuvo prevenido y se marchó.
El cruce de historias nos hace viajar desde escenas en blanco y negro llenas de guiños y letras de canciones, que tal vez sólo los más fanáticos lleguen a divisar. Yo, no siendo una gran entendida en su discografía, logré percatarme de citas a sus letras, las cuales
a modo de confesionario emergen en un monólogo delirante cargado de poesía.
Es Rimbaud o talvez es simplemente un perdido Dylan escribiendo desde la oscuridad.
A modo personal, la historia que cobra mayor relevancia es la interpretada notablemente por Cate Blanchet, en la cual evoca al Dylan Judas; al traidor del Folk, al Dylan irreverente e incomprendido, el cual cambia la guitarra acústica por una eléctrica y comienza hacer rock, siendo vapuleado y criticado por su ingratitud. Abandona la batalla, dejando de lado la bandera de lucha, sintiéndose en sus propias palabras “Un astronauta”, completamente sobrepasado frente a la exposición.
Seis personificaciones de Dylan, distintas etapas de un mismo personaje y sus múltiples procesos de cambios y construcciones de vida. Un autor desde seis estructuras. Seis perspectivas en donde el punto de encuentro es el hombre atormentado, siempre al borde; lidiando con sus propios fantasmas, intentando huir, escapar a la exigencia de SER la voz de una generación; la voz frente a la guerra, la voz frente a la muerte y la injusticia. Una voz frente al amor.
Dylan se negó.
Dylan solo pedía ser un Narrador.






















Excellent review!!!!
29 May 11 at 9:27 pm #Elemental y útil, efectivo, experimental, cómodo, funcional, utilitario, conveniente, apropiado, pragmático, realista, objetivo, excelente artículo
21 Nov 11 at 2:32 pm #