
Por Marcela Ilabaca
Tanto el cine, como el arte contemporáneo en general, operan relaciones con su tradición.
Sin Aliento, película de Jean-Luc Godard de 1960, inaugura este mecanismo de intertextualidad, como ejercicio que consiste en hacer alusión, mediante el desarrollo del film, a sus propios referentes cinematográficos.
La película, se enmarca dentro del movimiento Nouvelle Vague, que a fines de los 60 reacciona frente a las formas tradicionales de hacer cine. De modo que, en el intento por establecer estrategias visuales y conceptuales que permitieran desarmar la manera clásica de realización, este movimiento va a quebrantar las estructuras convencionales, desarticulando los sistemas que constituían su lógica habitual para reconstruirla a partir de un ejercicio de autoconciencia frente a su propia historia. Ello da cuenta, sin duda, de un síntoma que atraviesa toda la Modernidad, que consiste en producir un arte donde aquello que se muestra se encuentra internamente ligado con una tesis sobre el arte mismo. » Sigue leyendo este artículo…